“Smart cities” es un concepto relativamente reciente y con muchas aristas para su análisis. No en vano, las principales ciudades del mundo han destinado gran parte de sus esfuerzos en la última década para convertirse en ciudades inteligentes y beneficiar así a sus ciudadanos, especialmente a aquellos involucrados en el mundo de los negocios y el uso de oficinas amobladas.

¿Qué son y qué debe tener las smart cities?

Para comprender la relación entre estas urbes y las oficinas amobladas, primero hay que tener claro qué cualidades debe tener una ciudad para ser considerada inteligente:

Debe ser sostenible

Debe ser ecológica tanto en el tratamiento de residuos como en el gasto energético y de agua. Para esto las ciudades implementan distintas soluciones tecnológicas, como basureros que detectan inmediatamente algún residuo que no corresponde a su categoría. Gracias a medidas como éstas, las ciudades inteligentes pueden reducir costos entre un 20% y un 60%, de acuerdo con un informe elaborado por KPMG. 

Debe estar conectada

Con acceso a internet libre, para utilizarlo como medio de información. Éste se complementa con una política de datos abiertos para que el conocimiento referente a la ciudad sea transparente y accesible en todo momento. 

Además, utiliza de manera óptima la gran cantidad de artefactos conectados que existen en el mundo que, según una previsión de Ericsson, en 2022 habrá en funcionamiento cerca de 29.000 millones de dispositivos conectados de los cuales 18.000 millones tendrán relación con Internet de las Cosas. 

Debe tener buena movilidad

A través de redes inteligentes de transporte público no contaminante como las bicicletas, los tranvías o los buses eléctricos, una Smart City proporciona tiempos de llegada más cortos a la mayoría de los puntos de interés, sin aumentar los índices de contaminación en el proceso.

¿Qué papel juegan las oficinas amobladas?

Ambos son ideales para el desarrollo de nuevos negocios 

Las smart cities son puntos muy atractivos para los nuevos negocios, tanto para los que vienen del extranjero como para los emprendedores. Ambos grupos se pueden beneficiar de oficinas amobladas que integren tecnología que permite agilizar los flujos de trabajo flexibles. 

Por ejemplo, una empresa que realiza ventas por internet se beneficiará de la mayor penetración de este medio en una ciudad, así como del bajo tráfico y costo de movilización. En este caso, una oficina amoblada le permitirá a este negocio invertir solo en los espacios necesarios para su desempeño óptimo.

Tienen una relación simbiótica

Ambas se benefician de la existencia del otro, ya que para una smart city es importante atraer nuevos e innovadores negocios que estimulen el desarrollo tecnológico y la calidad de vida. Para que eso ocurra, la utilización de oficinas amobladas es una de las mejores opciones, ya que se reducen costos y se paga solo por lo que se utiliza.

En conclusión, las oficinas amobladas extienden el objetivo inicial de las smart cities al espacio de trabajo: hacer un uso optimizado de los recursos para mejorar la calidad de vida.