El éxito de una empresa también se mide por el estilo de sus oficinas y la manera como esos espacios  favorecen la interacción de su personal y su desempeño. En este sentido, existen: la opción tradicional que todos conocemos y el arriendo oficina flexible para desarrollar un proyecto moderno.

Una oficina tradicional es estructurada y cada empleado se aísla enfocado en sus funciones. Por el contrario, la oficina moderna o flexible se construye sobre ideas de colaboración y espacios abiertos. Esta revalorización de diseño interior y manejo de personal, nació en 1996 y desde entonces ha sido adoptada por grandes corporaciones del mundo.

A continuación, presentamos datos de interés para dar respuesta al dilema de la oficina ideal.

Espacio útil

La oficina tradicional se basa en espacios separados y muy definidos. El mobiliario impulsa la individualidad de los empleados y su enfoque estricto en procesos. Por ello requiere infraestructuras más grandes.

En la oficina moderna, los espacios son abiertos, polivalentes y adaptables; no hay límites rígidos, por lo que en un piso pueden realizarse todas las actividades de una empresa. La superficie necesaria se reduce en un 40% en comparación con el modelo anterior.

Productividad

En la oficina tradicional existe más control de los canales regulares de trabajo, estrategia que no favorece necesariamente la productividad. Los empresarios que prefieren este concepto, delimitan funciones y por tanto jerarquizan, aminorando la proactividad.

La oficina moderna se basa en la idea de que con creatividad hay productividad, propulsada por Google, Apple y Facebook, iconos de la oficina flexible. En este contexto, los empleados socializan, tienen espacios para relajarse, se sienten como parte de un equipo sin barreras o jerarquías delimitadas. En resumen, ellos son el eje visual y operativo de la empresa, con la cooperación o el “coworking” como esencia, lo cual incide favorablemente en la producción y reducción de los niveles de enfermedad del personal.

Costos

El modelo contemporáneo  favorece la reducción de costos y equipamiento en un 30%, en relación con la oficina tradicional.

La opción clásica es para presupuestos mayores tomando en consideración: cantidad de mobiliario, uso de energía,  recursos tecnológicos, servicios y espacio en general.

Estética

El modelo tradicional cierra flancos en torno al empleado, por tanto se basa en decoración rígida, en ocasiones  con hileras de escritorios  o con oficinas clasificadas por departamentos o funciones.

En la oficina flexible  destacan:  la  luz natural,  las ventanas con vistas, el soft seating  y en general espacios abiertos con  muebles polivalentes.

En el caso de muchas empresas, la incorporación de zonas de esparcimiento o brainstorming, con el uso de tabiques móviles, termina de derrumbar la estética de oficina con paredes.

De esta manera, expuestas las diferencias entre dos conceptos de diseño de sedes de emprendimientos, la balanza se inclina notablemente hacia arriendo oficina flexible, por su rentabilidad y por considerar al empleado como el punto focal y activo más importante.